Ambiente Preparado: las habitaciones

Hola, hola.

Terminamos con la serie de Ambiente Preparado… o no. Estad pendientes.

Hoy vengo con el primer ambiente que solemos preparar todos, incluso antes de que les tengamos en nuestros brazos. La habitación.

En nuestro piso tenemos tres habitaciones: la habitación familiar, la habitación-despacho y la habitación «Montessori». Esos son los nombre que usamos para nuestras habitaciones.

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El ambiente preparado

Hola, hola

Como os comenté por Instagram, esta semana voy a publicar seis entradas sobre el Ambiente Preparado. Esta es la primera: la importancia del ambiente preparado desde el enfoque de Montessori y de la Disciplina Positiva.

Esta es la entrada más «técnica» de todas las que voy a hacer. Y la más necesaria. Poner un ambiente preparado por postureo queda bien en Instagram, nada más. Hay que reflexionar por qué ponemos ese ambiente preparado, cuál es nuestro objetivo.

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Todo por los niños, sin los niños

Hola, hola.

¿Cómo vais? Llevaba un montón de tiempo sin pasarme por aquí. Con esto del confinamiento, mayo se me ha pasado de un plumazo, como abril y medio marzo. ¿Tenéis la sensación de que os falta medio año? Yo sí. En enero tuve los exámenes del máster, febrero y medio marzo prácticas y clases, a destajo vaya, y después, confinamiento. Cuando nos hemos querido dar cuenta era junio.

Manu sentado por mí con tres meses

Esta entrada lleva mucho tiempo en borradores y no me atrevía a sacarla porque es cañera. Los que me conocéis ya sabéis que suelo evadir el conflicto pero allá va. Además a mí me gusta ser alentadora, que para culpabilizarnos ya tenemos a la sociedad entera.

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Manu

Y sin darnos cuenta, este chico guapo ha cumplido cinco años, CINCO. Toda una mano entera.

Aún recuerdo la primera vez que te cogí en brazos, tan pequeñito, tan blandito… me cayó toda la responsabilidad encima. Y un gran alivio, ahora dependía de mí que no te pasara nada malo, ingenuidad de primeriza.  Con esos ojos tan grandes, asustados y, a la vez, llenos de vida. Lloraste, lloraste mucho. Normal, vida mía. Sufrimos mucho para que vinieras a este lado de la piel, hasta el último momento.

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