Nuestro verano 2019

Hola, hola.

¡Todo el verano sin aparecer por aquí! Pensaríais que me he olvidado del blog.

No, aquí estoy de nuevo con las pilas cargadas, con nuevas rutinas y muchas ideas frescas para este año.

Estos días he tenido un atascazo bastante grande porque la primera semana de septiembre mi ordenador decidió que era hora de que lo dejáramos en el banquillo. Así que ordenador nuevo, que nos limpiaran el antiguo, compara ordenadores, etc. Vamos, que he empezado bien septiembre.

Para nosotros, el año empieza en septiembre. Es la oportunidad de empezar de nuevo, de renovar energías, volver con las pilas cargadas del verano (aunque las mías siendo madre 24h nonstop han llegado un poco a la mitad XD), de tomar nuevos proyectos y de repensar los antiguos. ¿He dicho que me encanta septiembre? Bueno, si no se me estropea el ordenador XD.

Este verano lo hemos aprovechado muchísimo, sobre todo, para estar juntos y descansar. Llevábamos dos veranos sin que yo parara y siguiera en modo «opositoril», así que este me (nos) ha sentado a gloria.

Hemos exprimido estos meses muchísimo, y eso que mi sensación era la de no haber hecho «nada».

Junio lo empezamos por todo lo alto: ¡Manu decidió cortarse el pelo! Pasó de llevarlo casi por la cintura a llevarlo en melenita.

También hemos hecho picnic cerca del trabajo de papá, hemos ido con el abuelo a una exposición de dinosaurios que había en el C.C. Los Alfares, en Talavera. Han jugado en el parque, se han tirado por un tobogán de agua que pusieron en las fiestas del barrio, hemos observado mariposas y otros bichos, ¡hasta hemos encontrado la piel mudada de uno (no sabemos de cuál)!

Además de todo esto, tuvimos tres fiestas: una barbacoa con amigos, la de fin de curso en la escuelita de Vega y la de graduación de mi hermana. Disfrutamos muchísimo.

Yo también he probado recetas nuevas: pan de centeno con masa madre, yogures caseros sin yogurtera y leche de avena. La receta del pan y de la masa madre la saqué de aquí, y la receta de la leche de avena de aquí. Si queréis la de los yogures, decídmelo y os la pongo otro día.

La de los yogures me gustó pero con un termo solamente me salen cuatro y aquí se comen bastantes yogures. Así que tendremos que invertir en un termo más grande, que le podemos sacar provecho en los picnics.

Julio

A julio llegamos con 0% de batería, así que decidimos irnos a la playa 3 días, fue todo un acierto. Los niños disfrutaron muchísimo, nosotros descansamos (todo lo que se puede descansar levantándote a las 8 y durmiéndote a las 23 XD) y conectamos todos, que era lo que necesitábamos.

A la vuelta, fuimos a ver a los abuelos, estuvimos en la piscina con la otra abu, la tía y las primas, fuimos al cine de verano, tanto al de Alcalá a ver «Campeones» como al de Torrejón a ver «Jurassic World 2: el reino caído». También hicimos tortitas para desayunar, muchos mundos de dinosaurios, más parque, trasvases de agua, Vega aprendió a cepillarse los dientes (y a pasarse el día con el grifo abierto para lavárselos jeje).

También hicimos algunos cambios en casa: ordenamos estanterías, trastero, muuucha ropa (¿cómo tan pequeños pueden acumular esa cantidad de ropa?) y colocamos en el pasillo algunos cuentos y libros en los famosos especieros de ikea.

Agosto

Agosto lo hemos exprimido muchísimo: hemos estado con los abuelos talaveranos, hemos ido al Parque Europa, a Arenas de San Pedro y a Bolarque, hemos leídos muchos cuentos (y el mismo hasta diez veces: Pollo Pepe nonstop), hemos «hecho» montessori, montado en castillos hinchables, hemos ido a la feria, hemos paseado a Jade, nuestra compañera peluda, con patinete, hemos trasteado mucho y hemos visto bastante la televisión.

Este verano se nos ha unido una compañera más a la cocina: Vega no nos deja meter mano en las cacerolas como esté ella delante. Es un poco kamikaze XD y forma parte del aprendizaje.

Ya le hemos quitado la torre de aprendizaje, se agobiaba metida en ella, así que ahora está con la escalera de ikea solamente, igual que Manu. Hemos aprovechado para colocarles también sus utensilios de cocina de forma más accesible para ellos, ahora los usan todos los días que cocinan.

Y Manu ha aprendido a nadar solo, sin manguitos. La piscina de mi padre ya se la hace casi entera y la del hotel se hacía medio ancho. Con lo que le agobiaba el agua es todo un logro que se pase el verano «bufeando».

También ha habido llantos, enfados, peleas, frustraciones, agobios y demás, y tras eso, reconciliaciones, perdones, besos y abrazos, así que mejor centrarse en lo bueno 😉

Lo que más han hecho este verano ha sido no parar de crecer, mucho, mucho. Por un lado nos da penita pero, por otro, es tan bonito verles crecer. ¡Que se pare el tiempo!

Y vuestro verano, ¿qué tal? ¿habéis disfrutado?

Si queréis me lo podéis contar en comentarios o por mail.

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Un abrazo y buen fin de semana,

Alba.

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